Ha pasado mucho en todo este tiempo desde que publiqué por última vez. No sé si alguien aún pasa por aquí de vez en vez, PERO, en caso de que no o de que sí, quiero colgar un par de cosas MUY RECOMENDABLES, con las que en lo personal, me encantaría toparme algún día deambulando en la red.
Cómic:
Cine:
Televisión:
Libro:
Discos y concierto:
El libro aún no lo termino, pero de verdad vale la pena adelantarme a su recomendación. Perdón por no extenderme en los motivos por los cuales recomendar lo aquí colgado, pero ya me quiero ir a dormir y no quería dejar a este espacio sin contenido nuevo. Sobre lo de La Barranca, caray, José Manuel Aguilera: soy tu fan!
Nos vemos pronto, no más termine de leer “From Hell”, vea “Vals con Bashir” y me haga de los nuevos discos de Hello SeaHorse, Lucybell e INTERPOL..
Pero luego me dieron ganas de hacerlo sobre esta otra:
Pero antes y no sé por qué, quería decir que me esta gustando mucha la lectura de esto:
Sólo que hoy me esteré que haberme puesto mi playera negra, no habría sido una mera decisión arbitraria, hoy me anticipé al luto que la tarde me habría de traer cuando me enterara del LAMENTABLE fallecimiento de Harvey Pekar, hombre a quien en este blog se le admira brutalmente.
Me entristece mucho saber de su muerte, miles de recuerdos alrededor de su obra me toman por asalto y aunque tengo de fondo a Robert Crumb con su banjo para honrar la memoria de aquel a quien ayudara en encumbrar con su arte, la alegría perversa de Crumb no me levanta el ánimo. Siento como si hubiera muerto un muy querido amigo.
En momentos como este es cuando no me gustaría ser ateo, pero ni modo, sólo me queda confiar en que Harvey Pekar vivirá por siempre en mi memoria y que su legado por siempre será venerado en mi nuevo hogar.
Gracias Harvey por haber llegado en forma de película a mi vida cuando más necesitaba enamorarme de la historieta. Tengo una deuda enorme contigo.
Para terminar sólo vean esto:
y venala muchas veces, por favor.
Y si pueden, lean lo mucho que Pekar nos dejo. Diablos, ya ni enojarse por estas muertes es bueno, sólo espero que a Cerati no se le ocurra seguir a Harvey Pekar.
Hasta siempre a uno de los más grandes y mejores autores de cómic de este cabrón mundo.
En mi vida había leído un libro de ciencia ficción, bueno no, hace uno o dos años leí “El hombre invisible” que es realmente un destacable ejemplo de su género, ya que se centra más en el tema de la ciencia que en el de la ficción que cuenta su anécdota. Pero en el libro de Wells, a pesar de que hay balazos y violencia física, no hay autos voladores u otros aparatos futuristas con los que podamos identificarlo como parte del género.
El libro original de Philip K. Dick y publicado en 1968 “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” Sí posee ciertos guiños al modo de H.G. Wells, pero no alcanza ese grado de purismo cientificista. Es más una oda distópica al estilo de “Un mundo feliz” o “1984”, pero sin llegar a comunicar la desesperanza de Orwell o de Huxley. No me atrevo a compararlo del todo con “Un mundo feliz”, porque a pesar de todo a mi ese libro me gustó por las razones erróneas jajajajaja.
Me detengo brevemente en esto de que la distopía alojada en “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?” no me pareció tan desoladora, debido a que el mundo ya ha sido destruido y los seres humanos que aún viven en la tierra, no lo hacen bajo el yugo de un Estado totalitario, tal vez sí viven en un entorno miserable, pero no del todo amenazador. No es el terror de “1984” o el orden funcional de “Un mundo feliz”, más bien acá hay una especie de añoranza a todo lo que ya no podrá ser y a tratar de rescatar los vestigios de un mundo que se debate entre la copia y lo escasamente legítimo…mmm ¡¡¡hay que fuerte!!! De hecho el libro de Philip K. Dick me deja un sabor de boca entre lo nostálgico y lo conmovedor. La gran idea que se mueve en la novela es la EMPATÍA (importante omisión de la película) y el valor de la vida por añadidura.
Al final, tanto el mercerismo como J.R Isidore, Rick Deckard o cualquiera de los androides y de los animales que por ahí desfilan, son manifestaciones de la desdicha que busca a toda costa: VIVIR y hallarle un sentido a la vida en su inminente escasez. Es duro pensarlo y más por los dilemas morales en los que un caza recompensas se termina viendo envuelto ¡Auch! hasta se me estruja el corazón de sólo recordarlo. Es más, hasta se enfrentan a la orfandad divina.
Creo yo, lo que hace de este libro algo que vale la pena, es la metáfora vuelta pregunta que por título tiene. Jamás se me hubiera ocurrido y menos después de ver “Blade runner” que el domesticar a un animal, al que fuera, sería un signo de estatus (por lo menos en los términos en los que Dick pone las cosas). Tan valiosa, en el mercado como en la mente de la gente, es la existencia de una araña como la de una cabra, un caballo o una oveja.
Ahora que lo pienso, la anécdota infectada por coches que vuelan, pistolas láser, una terrible traducción española y tres caza recompensas, es algo cursi, no sé si chafa, pero oropel a la mera hora. Lo que vale de esta novela en apariencia simple, es que ya que uno la comienza a razonar (tengo la impresión) ataca ferozmente el corazón. Me duele recordar todos los motivos que cada ser viviente tiene para garantizar la continuidad de su vida en el libro. Hay detalles tan tristes como la necesidad de programarse un estado de ánimo, sin importar que ese sea una depresión, apatía o euforia, o cosas como la necesidad de compañía, la muerte de un gato, la aparición de un sapo o la impresión de que se tortura a una araña por mutilarle las patas ¡auch! El final es cruel, más de lo que me imaginé el miércoles cuando lo cerré por la noche.
¿El libro o la película? Los dos, “Blade runner” es un buen complemento del libro y una brillante reinterpretación de éste. Pero como siempre, creo que sí me quedo con el libro, aunque haber visto varias veces antes la película, me ayudó a situarme mejor en ese mundo sin futuro…aaaah ya no sé, entrenle a los dos, hacen muy buena mancuerna, de hecho y como ya lo decía, la película es una reinterpretación de la novela o lo que es lo mismo, nos cuenta la misma historia, pero vista desde otro ángulo y con ciertas variaciones interesantes.
Ayer me puse muy acá, bien extremo hablando de metal (no será la primera vez, lo prometo). Aunque me parece le he dejado claro a los que por aquí llegan a leerme, que trato de escuchar de todo y en parte de ese todo viene incluido ZOÉ, esta banda mexicana que toca una suerte de rock pop, psicodélico a veces medio progresivo, espacial, sónico mmmmm...la dejamos en música hecha por fresas en estados alterados de conciencia. Muy disfrutable y llevan ya diez años siendo una de las bandas más productivas y con mejores resultados musicales en México.
El asunto de mencionar hoy a Zoé, no es el fuerte empeño que el quinteto ha puesto para estar en el afortunado punto de su andar por la industria de la música, NEL, dan la nota gracias a su disminuido vocalista: León Larregui, mismo que fue detenido por el alcoholímetro en la madrugada del viernes 11 de junio, apenas unas horas antes de que el mundial de fútbol arrancara. León ya se delataba por sus abusos de alcohol y drogas en las incoherentes letras de sus canciones y en sus presentaciones, donde cada vez se ve menos rozagante y deteriorado, pero vean, vean a lo que me refiero.
Aunque León por años haya tenido que recurrir a los estupefacientes, a los psicotrópicos y al chupe para poder escribir, es en eventos como el que registra el video cuando el espectador tiene que aprender forzosamente a separar a la obra de su creador.
Yo hubiera pensado que León se habría de comportar más como David Lee Roth, o como Scott Weiland…El amplio catálogo de conductas modelo en el terreno de músicos drogadictos en problemas con la ley, nos demuestra la manera de ser un estúpido, pero sin abandonar lo genial. Lástima que León no lo haya empleado, ya que así sólo demostró que es un violento teporocho y un comediante involuntario.
Frases y momentos para la posteridad:
1)De entrada el tono de la voz del pendejo de León. Se le barre la pronunciación y a la vez sufre un poco mientras habla.
2)“Si uno ya no puede caminar ebrio en la calle, es anticonstitucional y es un pinche fascismo…que pinche Ebrard, chingue su puta madre”.
3)Los reporteros cagándose de la risa de lo que a duras penas León puede articular verbalmente.
4)“Obviamente tiene que haber una tele en el torito ¿Tú crees que algún mexicano se va a perder el mundial?
5)“Yo voy a hacer una revolución por esta injusticia” JAJAJAJAJAJAJAJA no es lo que dice, sino CÓMO lo dice, tremendo y de risa loca!!!!
6)“¿Una canción, por esto? NO tiene nada que ver, ni que fuera Alex Lora” JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA para un minuto de aplausos y de pie!!!
7)“¿Por qué te patee la cámara? Porque te ODIO”.
Retiro lo dicho, León marcó un nuevo estándar para todo músico oligofrénico que se las vea de frente con la ley JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!!
No siempre me gustó el metal, pero por como viví mi infancia es que puedo decir que nací predispuesto al rock. El tiempo me ha ido abriendo el criterio a diferentes manifestaciones y géneros musicales, algunos opuestos entre sí y otros muy afines, pero dentro de lo que refiere al amplio universo del rock, la versión más extrema de éste siempre me ha costado algo de trabajo.
En la adolescencia, momento idóneo para descomponer toda tu formación humana, tuve, creo yo, mi primer gran contacto con las formas (o lo que para mi así fueron en aquel entonces) más difíciles del “metal”. Básicamente conocí el black metal. El tiempo me enseñaría más tarde el Death, el Doom (que es más lento y fácil de digerir), el speed, el drone, el sludge, el grind y pues también el hard core (un derivado del pUnk rock) que tuvo a mal descomponerse para llegar al screamo, luego al emo y al “noise”. En fin, con el pasar de los años he aprendido a escuchar o mejor dicho, a preciar y discriminar de la oferta agresiva, lo que más termina por encajar conmigo.
No es que me defina con un tipo con tendencias violentas y al que le fascine vivir en la crispación, pero sí de vez en cuando, disfruto de escuchar un guitarrazo o algún feroz ritmo rupestre en tono de alarido. En ese sentido, creo que viene definido el motivo por el cual me gustó el industrial y en especial “Ministry”. Pero la onda maquinosa no es el tema que hoy me ocupa.
El tiempo me enseñó, que lo mío, lo mío tiene que ver con la simplicidad, los cambios sorpresivos de ritmo o cortes juguetones marcados por la batería (amo la dosis correcta del doble bombo) y el uso del silencio como recurso sonoro. Es cierto, también me gustan las cosas de repente un poco rebuscadas, pero a la exageración y al virtuosismo estéril no los soporto (léase Dream Theater). Aunque me gustan las fusiones, tampoco soy un adorador del descontrol por abarcar todos los géneros en un solo tema.
En fin, sí me gusta la rapidez, me gusta la distorsión y las voces guturales, pero creo que soy más partidario de aquellas con noción grave y en las que se aprecia (aunque sea un poco) la dicción de quien pronuncia. He aquí el motivo por el cual no me cautivan las manifestaciones más extremas del rock pesado, justo porque lo que más disfruto de cualquier tipo de música, es la posibilidad de escuchar a cada instrumento con claridad (a pesar de la distorsión o los rugidos), odio la saturación por el simple hecho de que al poco rato se vuelve monótona y hace imposible distinguir un tema de otro, así que no hablemos en ese caso, de poder distinguir a una banda de otra. Siendo muy honestos, la repetición no es un padecimiento exclusivo del black o del grind; le ocurrió al punk, le pasa a cada rato al llano heavy metal y a todo aquello que se convierta en un “género”.
Toda esta sobrada explicación era para decir jajajajajajajaja que la nueva entrega de los suecos Witchery me ha dejado con el ojo cuadrado. El disco se llama Witchcrieg y en su miespacio han dejado dos cortes del nuevo material.
Poseen esa sabrosa mezcla de silencios con agresión no saturada y poderosa, enmarcados en el contexto de una banda de metal que cubre un amplio espectro en dicho campo.
Del segundo grupo del que quería hablar, es de otros suecos, Dark Tranquility. Estos compas (según la wikipedia) hacen death metal melódico, o lo que es lo mismo, sí le rugen y son ruidosos, pero no al grado de ser molestos…aaah sí, también tienen a un tecladista para darle un toque siniestro, dulce y atmosférico a ratos a lo que hacen.
Los monos estos tiene ya mucho rato en la escena, de hecho yo supe de ellos a finales de los 90 y creo que para entonces ya se manejaban sus 3 o 4 discos. Échenles un lente, valen la pena.
Finalmente, nos vamos con unos gringos, estos tipos pertenecen a la no nueva oleada de los llamados super grupos: Hellyeah.
Es básicamente el encuentro entre Mudvayne y Damageplan o lo que es lo mismo, el regreso a la música del ex Pantera, Vinnie Paul. Son del 2007, así que tampoco es que de verdad sean un grupo nuevo. A ellos se les puede clasificar como heavy metal, sludge metal o groove metal o sea, eso que hacía Pantera y hace Black label society.
En mucho mejores noticias, tengo que decir que esto:
…esta increíble, Trent Reznor se ha sacado un diecezote y como cinco estrellas doradas para pegárselas con baba en la frente.
Muy en el ánimo del Year Zero (blues del transformer o lo que es lo mismo, más maquinas que guitarras), también le da continuidad a lo hecho en el Ghosts y en los pasajes instrumentales y “ambientales” del Slip. Básicamente estamos hablando de una banda de trip hop, algo oscura y perversa, pero nada pesada y muy escuchable. Caray, son una ¡¡¡JOYA!!!
El Ep se trata de 6 temas hechos por una banda, donde seguro la mente maestra fue Reznor, aunque lo siguen Mariqueen Maandig, su esposa, en las voces (la chica no es guapa, pero canta como los mismísimos ángeles. Irónico) y finalmente termina por integrarla, el programador y productor Atticus Ross.
El mayor mérito del proyecto es que se puede descargar gratuitamente aquí. HÁGANLO.
Si a Trent Reznor hay que darle un aplauso de pie, a este par:
…hay que levantarles un monumento grandotote en oro, pero tal vez dicha pieza escultórica conmemorativa se la están haciendo ellos mismos, porque lo que han ido dejando escuchar a través de su canal en tu tubo, ESTA DE SUPER PELUCHE. El nuevo disco de La Barranca, promete y MUCHO. No quiero esperar, ya lo deseo en mis manos.
Para rematar la buena racha de buenas nuevas, él:
…vuelve a México, para tocar el que sin duda es mi disco favorito de Pink Floyd: “The Wall”. Seguro será una gran noche decembrina el día que lo volvamos a ver. Y espero que algún día David Gilmour se anime a venir.